• Joyce Prado y Tatiana Carvalho Costa, Associação de Profissionais Audiovisuais Negros de Brasil

    Joyce Prado.

  • Joyce Prado y Tatiana Carvalho Costa, Associação de Profissionais Audiovisuais Negros de Brasil

    Tatiana Carvalho (Foto:Thaylane Cristina).

  • Joyce Prado y Tatiana Carvalho Costa, Associação de Profissionais Audiovisuais Negros de Brasil

    Equipo del Lab Negras Narrativas en la última edición de Ventana Sur.

Joyce Prado y Tatiana Carvalho Costa, Associação de Profissionais Audiovisuais Negros de Brasil

Desde su creación en 2016, la Associação de Profissionais Audiovisuais Negros (APAN) viene trabajando de forma sostenida en la representación y formación de profesionales afros en la industria audiovisual, demostrando la existencia de un nicho y una voz imprescindible en la cinematografía nacional brasileña. Sobre cómo surgió la Asociación, sus objetivos y desafíos en estos años conversamos con Joyce Prado -cineasta, guionista, fundadora de Oxalá Producciones y de APAN - y Tatiana Carvalho Costa - cineasta, docente, investigadora y actual presidenta de APAN.

 

¿Cómo nace el proyecto y por qué?

JP: APAN se fundó en 2016. Su origen se enmarca en una serie de movimientos sobre al cine negro brasileño, desde “Alma no Olho” de Zózimo Bulbul, la primera película del cine negro brasileño, hasta “Dogma Feijoada”, liderado por Jefferson De, que estableció una serie de dogmas para la realización de cine protagonizado por personas negras. A principios de la década de 2000, surgió el Manifiesto de Recife, que también reivindicaba la presencia de profesionales afrobrasileños y el fin de la segregación de actores, actrices, periodistas y comisarios negros en el marco del cine nacional. A esto le siguió una serie de movilizaciones en lo que se conoció como Curta Afirmativo, la primera convocatoria pública dirigida exclusivamente a la producción de cineastas negros brasileños y, finalmente, el Largo Afirmativo de Bajo Presupuesto. Cada uno de estos momentos, más el Encuentro de Cine Negro Zózimo Bulbul, que se celebra cada año en Río de Janeiro, forma parte del movimiento político-social que dio origen a la Asociación.

En cuanto a su razón de ser, APAN es una respuesta a la construcción estructuralmente racista de las políticas públicas en Brasil. Era una práctica común dentro de los círculos blancos brasileños que los recursos fueran accesibles únicamente a esta élite audiovisual o, incluso, a la racialidad que son las personas blancas. Así, APAN busca reivindicar una mayor presencia de profesionales negros brasileños en el mercado audiovisual, así como de temas, películas, imaginarios, creatividad y conocimiento negro en espacios de exhibición, festivales, curadurías, formación, cursos gratuitos, la academia y las universidades.

La asociación también promueve la realización de acciones afirmativas como reparación histórica para la población negra brasileña, y para la población indígena, apoyando acciones del movimiento de cineastas indígenas y estableciéndose como colaborador institucional en sus movilizaciones. Entiende que las reparaciones deben tener como marcadores la raza, el género y el territorio, y contemplar acciones afirmativas dirigidas a personas con discapacidad. APAN también exige que los recursos lleguen a más del 50% de la población, sabiendo que la población negra en Brasil representa el 54% de la población total, según los datos más recientes. Defendemos nuestra presencia en el mercado, en las políticas públicas, en el imaginario y en los espacios de formación en general. Pero además, APAN también nació porque los realizadores y profesionales del audiovisual negro necesitan encontrarse, conocerse, contratarse, estimularse y provocarse. 

¿Qué objetivos se proponen y cómo los vienen llevando a cabo?

JP: Los objetivos de APAN se centraron en tres frentes: la formación, el mercado y las políticas públicas, tres pilares donde podíamos ejercer influencia, desde la producción hasta las imágenes, la distribución y la forma en que concebimos la difusión. También buscamos profesionalizar aun más a los miembros, con la intención de influir en el contexto del mercado, incluyendo televisión, plataformas de streaming, cine y contenido audiovisual en línea. También aspiramos a tener impacto en el ámbito de los video games, la realidad virtual y el cine expandido. Nos organizamos para asegurar que las personas negras estén tanto delante como detrás de la cámara y que nuestros valores como comunidad negra se transmitan y debatan en nuestros contenidos. La historicidad de la comunidad negra es crucial para que estemos presentes en la narrativa de la formación del país y del mundo.

Uno de los espacios insignias nacidos desde la Asociación es el Lab Negras Narrativas, un proyecto que desde 2016 viene generando redes nacionales y fortaleciendo la produccion audiovisual de profesionales negros en Brasil. ¿Cómo evalúas estos años de trabajo y qué repercusiones ha tenido el programa?

JP: Desde su creación en 2016, el LNN se ha consolidado como un espacio fundamental para el fortalecimiento de las narrativas afrocentradas en el audiovisual brasileño. El impacto de estos años se puede medir, no solo por la cantidad de proyectos desarrollados, sino por la construcción de redes entre profesionales negros de diversas regiones del país. El laboratorio se ha convertido en un ambiente de intercambio, aprendizaje y fomento, permitiendo que realizadores negros, en diferentes etapas de sus carreras, mejoren sus proyectos y se conecten con la industria de manera más estructurada. Muchos de los proyectos que pasaron por el LNN fueron posteriormente seleccionados para festivales nacionales e internacionales, obteniendo mayor visibilidad y reconocimiento. El laboratorio también ha sido un espacio de innovación metodológica, promoviendo enfoques que parten de epistemologías negras y de una perspectiva afrocentrada, lo que resulta en una mirada más compleja sobre las experiencias negras y las historias que llegan al público.

Desde la primera edición, he observado cómo muchos de los profesionales que pasaron por el Lab han desarrollado sus carreras, cómo algunas de las películas que se trabajaron en el LNN se están produciendo, ya se han finalizado, estrenado y proyectado en festivales. Sin embargo, sabemos que aún nos queda mucho por hacer, sobre todo en las distintas regiones. Ya hemos tenido experiencias con el Lab Negras Narrativas Amazônicas, que fueron impresionantes en términos del impacto en la región, en las carreras de los participantes y en los proyectos. También podríamos pensar en un LNN para el Centro-Oeste, para el Sur, sobre todo en los estados y regiones donde hay menos oferta de formación y, específicamente, formación basada en el conocimiento de las personas y los cineastas negros.

Uno de los hitos más significativos del LNN en los últimos años ha sido la expansión de sus fronteras a través de la internacionalización. Comprendemos que las narrativas negras dialogan globalmente y que el intercambio con otros territorios fortalece aún más el poder creativo y político de los realizadores negros brasileños. Por ello, el LNN ha invertido en conexiones internacionales, promoviendo intercambios y creando puentes entre Brasil y otros países del continente africano y de América Latina.

“Nos organizamos para asegurar que las personas negras estén tanto delante como detrás de la cámara y que nuestros valores como comunidad negra se transmitan y debatan en nuestros contenidos”.

El año pasado celebraron la segunda edición de FOCO, una iniciativa de formación conjunta entre Brasil y Colombia para jovenes cineastas negros y afroindígenas. ¿Cómo surgió esta idea?

JP: FOCO nació del encuentro y la necesidad compartida entre Brasil y Colombia de fortalecer redes de formación y creación audiovisual para realizadores negros y afro-indígenas. La iniciativa surge de la alianza entre APAN, Manos Visibles (Colombia) y el Instituto Audiovisual Mujeres de Odun, instituciones comprometidas con la democratización del sector audiovisual y la valoración de las narrativas afrolatinas.

Desde su primera edición, FOCO se propuso no ser sólo un espacio de capacitación técnica, sino un proyecto de reparación histórica y un territorio de intercambio entre cineastas que comparten experiencias, desafíos y estrategias para ampliar su presencia en la industria. La edición de 2024 consolidó esta misión, fortaleciendo la red entre Brasil y Colombia, y abriendo nuevas posibilidades de expansión hacia otros territorios de América Latina y el Caribe. El objetivo es ampliar la plataforma de intercambio.

TC: La idea inicial era fortalecer una red de liderazgos negros latinoamericanos para el audiovisual. Al final de la primera formación, trajimos a cinco realizadores colombianos para nuestro FIANb – Festival Internacional del Audiovisual Negro de Brasil – en noviembre y diciembre de 2023 en Salvador y São Paulo.

Tuvimos una sesión dedicada a sus películas y un debate para presentar la producción colombiana en Salvador. En 2024, en colaboración con el FICA –Festival Internacional de Cine Ambiental– de Goiás, llevamos a uno de los realizadores colombianos, Jorge Pérez, para un diálogo sobre cine desde territorios negros. Además de la colaboración con Manos Visibles, también estamos cerca de la Fundación Algo en Común, con la presencia de participantes de nuestro Lab Negras Narrativas en el Lab Desde la Raíz. También hemos establecido una relación con realizadores de Guadalupe y Martinica, vinculados al colectivo CinemaWon, Wally Fall y Malaury Eloi Pasley, que también estuvieron en nuestro festival en 2025, en la acción “Políticas del Mirar”, en colaboración con el FICINE – Foro Itinerante del Cine Negro.

¿Cuál es el papel de la APAN en el creciente intercambio entre la industria cinematográfica de Brasil y los países africanos?

TC: Hemos invertido en la internacionalización también mirando hacia el continente africano. En 2017, participamos en una muestra en colaboración con la Embajada de Brasil en Etiopía, el Black Brazilian Film Festival. En 2023 retomamos esta actividad, esta vez con la Embajada de Brasil en Kenia. Se exhibieron películas y promovimos diálogos entre realizadores brasileños asociados y representantes de la APAN. Una de las conversaciones que tuvimos fue con la red keniana Docubox, a raíz de la cual trajimos a Brasil películas que fueron exhibidas en el FIANb. 

Además, desde 2023 hemos participado en acciones junto con Spcine, buscando estrechar lazos con Sudáfrica, con quien Brasil ya tiene un acuerdo de coproducción, y con Nigeria, que está en fase avanzada en la construcción de un acuerdo de coproducción con Brasil. Ese mismo año, llevamos a miembros del Lab Negras Narrativas a Nigeria, en una acción de intercambio para conocer estudios, iniciativas de formación y profesionales interesados en la producción brasileña.

¿Cuáles son los proyectos para 2025?

TC: Este semestre, nos estamos concentrando en fortalecer y expandir nuestra red en Brasil con una serie de encuentros estatales y regionales. También estamos comprometidas, junto con otras entidades del sector audiovisual en el país, en el proceso de regulación del streaming que se está tramitando en el Congreso Nacional. Esta es una cuestión fundamental para el fortalecimiento de la producción independiente brasileña y, sobre todo, para ampliar la presencia de la producción negra en este contexto. Además, planeamos continuar con las iniciativas de FOCO, realizar la octava edición del Lab Negras Narrativas, ampliando la participación de proyectos de otros países, especialmente de Colombia. Para finales de año, tendremos una nueva edición del FIANb – Festival Internacional del Audiovisual Negro de Brasil – con el tema “Cine en Portugués: Diásporas”, que se llevará a cabo nuevamente en São Paulo y Salvador.

La autora agradece la ayuda de Melina Bomfim y Talita Arruda, del equipo de coordinación del Laboratorio Narrativas Negras, en la preparación de esta entrevista.