Películas que deambulan entre la ficción y el documental en la competencia colombiana del 64º FICCI

Festivales - Colombia

Entre el 1 y el 6 de abril se desarrolla la 64° edición del Festival Internacional de Cine de Cartagena (FICCI), el más antiguo de Latinoamérica, con películas de Colombia y el resto del mundo en secciones competitivas, muestras temáticas, focos y tributos. 

La Sección Colombia exhibe nueve películas en competencia, cuatro de ellas en estreno mundial. “Este año hay una apuesta por un cine híbrido y mutante que emerge del encuentro con personajes reales, en tránsito; películas que deambulan entre la ficción y el documental para construir nuevas formas de ver o aproximarse a otras narrativas posibles”, comenta David Montenegro, jefe de programación y encargado de elegir los títulos de la Sección Colombia junto al director artístico del festival Ansgar Vogt y un comité de selección.

“Alma del desierto” de Mónica Taboada-Tapia.

Entre los estrenos mundiales, “Andariega”, segundo documental de Raúl Soto Rodríguez producido por Briosa Films, está protagonizado por una mujer que trabaja en un universo mayoritariamente masculino: el de los recolectores de café. “Dos veces bestia”, ópera prima experimental de Luis Esguerra, es una producción entre Bruma Cine, Valentina C. Goelkel, Crisálida Cine, Archipiélago Sonoro y la Elías Querejeta Zine Eskola (EQZE); ambientada en las afueras de la ciudad, donde un extraño musgo se prolifera en el bosque, la película propone “un biotopo en donde lo híbrido, lo queer y lo trans existen en la radicalidad del amor y la ternura”. “Forenses” de Federico Atehortúa, con producción de Invasión Cine, ofrece una reflexión sobre los cuerpos sin identidad que, en su desaparición, acaparan el paisaje entero, habitando las capas geológicas del territorio. El cuarto estreno mundial es “Selva”, largometraje de ficción dirigido por Esteban Hoyos García y Juan Miguel Gelacio, con producción de Selva; el film está protagonizado por un hombre que se siente perdido hasta que recibe un llamado que lo impulsa a alejarse de Bogotá.

Tres documentales y dos ficciones completan la Sección Colombia. Estrenado en la Giornate degli Autori de Venezia, “Alma del desierto” de la cartagenera Mónica Taboada-Tapia fue el filme de apertura de esta edición del FICCI. Una coproducción entre la colombiana Guerrero Films y la brasileña Estudio Giz, la película sigue el recorrido de Georgina, una anciana indígena transgénero de la etnia wayúu que está obligada a cruzar a pie la arenosa península de La Guajira para conseguir un documento que le dará el derecho a votar. “Bienvenidos conquistadores interplanetarios y del espacio sideral”, ópera prima de Andrés Jurado producida por La Vulcanizadora, tuvo su estreno en la 35º FID Marseille. A partir de un montaje dialéctico, este documental construye un relato decolonial que desmitifica la figura del explorador, centrándose en astronautas estadounidenses que fueron enviados a las selvas tropicales del Darién para aprender a sobrevivir en condiciones extremas. Por último, “Morichales” del estadounidense Chris Gude, estrenado en DOK Leipzig, es una producción del director junto a la colombiana Mutokino que se adentra en la Guayana Venezolana, donde grandes reservas de oro escondidas bajo las palmeras de “moriche” atraen multitud de mineros.

Completan esta sección “Adiós al amigo” de Iván David Gaona, con producción de La ContraBanda. La película parte del deseo de un soldado antes de ser fusilado por haber traicionado la revolución liberal: quiere un retrato fotográfico para que su sobrino lo recuerde. Por último, “Querido trópico” de la panameña Ana Endara, con producción de la panameña Mente Pública y la colombiana Mansa Productora, retrata el vínculo entre una empresaria con demencia temprana y su cuidadora, una inmigrante colombiana embarazada.

“La sección Colombia es un encuentro con una cinematografía diversa que está en constante transformación. Lejos de tener patrones o fórmulas, esta sección refleja una variedad de temáticas y tópicos que expanden el imaginario del cine colombiano. La curaduría, entonces, procura crear un atlas de imágenes que permitan vislumbrar los nuevos caminos estéticos, narrativos y conceptuales que cineastas en Colombia (o en coproducción con Colombia) están explorando”, concluye Montenegro.